En su reciente CARTA ENCÍCLICA “CARITAS IN VERITATE” sobre el DESARROLLO HUMANO INTEGRAL EN LA CARIDAD Y EN LA VERDAD, el Papa Benedicto XVI se ha referido al turismo en los siguientes términos:
“61. Una solidaridad más amplia a nivel internacional se manifiesta ante todo en seguir promoviendo, también en condiciones de crisis económica, un mayor acceso a la educación que, por otro lado, es una condición esencial para la eficacia de la cooperación internacional misma. Con el término «educación» no nos referimos sólo a la instrucción o a la formación para el trabajo, que son dos causas importantes para el desarrollo, sino a la formación completa de la persona. A este respecto, se ha de subrayar un aspecto problemático: para educar es preciso saber quién es la persona humana, conocer su naturaleza….
Un ejemplo de la importancia de este problema lo tenemos en el fenómeno del turismo internacional [141], que puede ser un notable factor de desarrollo económico y crecimiento cultural, pero que en ocasiones puede transformarse en una forma de explotación y degradación moral. La situación actual ofrece oportunidades singulares para que los aspectos económicos del desarrollo, es decir, los flujos de dinero y la aparición de experiencias empresariales locales significativas, se combinen con los culturales, y en primer lugar el educativo. En muchos casos es así, pero en muchos otros el turismo internacional es una experiencia deseducativa, tanto para el turista como para las poblaciones locales. Con frecuencia, éstas se encuentran con conductas inmorales, y hasta perversas, como en el caso del llamado turismo sexual, al que se sacrifican tantos seres humanos, incluso de tierna edad. Es doloroso constatar que esto ocurre muchas veces con el respaldo de gobiernos locales, con el silencio de aquellos otros de donde proceden los turistas y con la complicidad de tantos operadores del sector. Aún sin llegar a ese extremo, el turismo internacional se plantea con frecuencia de manera consumista y hedonista, como una evasión y con modos de organización típicos de los países de origen, de forma que no se favorece un verdadero encuentro entre personas y culturas. Hay que pensar, pues, en un turismo distinto, capaz de promover un verdadero conocimiento recíproco, que nada quite al descanso y a la sana diversión: hay que fomentar un turismo así, también a través de una relación más estrecha con las experiencias de cooperación internacional y de iniciativas empresariales para el desarrollo.”
[141] Cf. Discurso a los Obispos de Tailandia en visita «ad limina apostolorum» (16 mayo 2008): L’Osservatore Romano, ed. en lengua española (30 mayo 2008), p. 14.
¿Qué opinan de este modo de ver las cosas? ¿Es el turismo internacional una experiencia deseducativa? ¿En qué medida el turismo contribuye a ello? ¿Es pernicioso ver el turismo como una evasión? ¿Tenemos en cuenta ese turismo distinto que propone el Papa, capaz de favorecer un verdadero encuentro entre personas y culturas, de promover un verdadero conocimiento recíproco?
Ojala puedan compartir sus opiniones e inquietudes al respecto, y señalar ejemplos que reflejen la labor del turismo hoy el día en nuestros países.
Cordiales saludos desde las alturas andinas de La Paz (3600 msnm)
Carlos Rodrigo Zapata C.

Vista panorámica de La Paz